El ser humano cuando nace, forma parte del núcleo familiar, es amado y
atendido por la madre y empieza a formar parte de una familia. En su formación
y en el tiempo crea su carácter, personalidad y autoestima basado en la
seguridad y sentido de pertenencia de familia desde su nacimiento.
Basados en el amor y los valores, la verdad y justicia, la formación y
dirección espiritual, y la educación inculcados al niño, establecerán el perfil
del individuo. Si analizamos en nuestra sociedad en general, las personas que
llegan a cargos públicos, políticos, funcionarios y en general a cargos de
poder, observamos un fenómeno común y mayor llamado descomposición social,
marcado por un comportamiento con grandes carencias de valores e integridad.
Llamamos prosperidad a la condición ideal de la persona, en donde basada
en los valores espirituales logra la abundancia espiritual y material de forma
integral y de largo plazo. Podemos decir que su abundancia material es producto
de un trabajo y esfuerzo basado en valores y aportación a la sociedad. La
prosperidad representa bendición, la familia es la base de la sociedad y es el
punto de partida para el desarrollo de una Nación.
Desafortunadamente, en nuestra sociedad enfrentamos mucha carencia de
origen espiritual principalmente, porque se ha fallado en la Familia como base.
Las personas con grandes carencias espirituales y valores equivocados,
resultado de familias disfuncionales llegan a ocupar cargos de poder y esta ha
sido la base del conflicto y la problemática social. Independiente de las
ideologías, estamos hablando de valores. La famosa corrupción es resultado de
la falta de valores de las personas.
La falta de ética y valores en el quehacer político, en las funciones
empresariales, en los cargos públicos, a niveles directivos y de poder, marcan
la decadencia de las sociedades y la descomposición social. La falta de
responsabilidad y compromiso de un hombre para aceptar un hijo y una relación
de pareja, es el inicio de una familia disfuncional. Los valores como
compromiso, responsabilidad, dignidad, respeto, honradez, representan pilares
en la formación de la familia.
Nunca se le podrá llamar prosperidad ni abundancia a la riqueza derivada
de negocios ilícitos, esta condición es de corto plazo y representa una
maldición. Podemos aplicar la siembra y la cosecha como ley de vida, la cual es
infalible. Indiscutible e irremediablemente, lo que sembramos vamos a cosechar.
Debemos concientizar en la importancia de la familia y de los valores en
la sociedad. Las sociedades han seguido y se han basado en valores equivocados,
el tener más que el ser, la moda, lo banal, la escogencia de género, la
aceptación de la homosexualidad, la familia y matrimonio gay, cosas
que van en contra de Dios y la naturaleza que el hombre lo ha aceptado y
promovido y que representa la decadencia de las sociedades.
Creo que el punto
de partida en toda sociedad es darle la importancia que merece a la familia,
basada en el amor de Dios, porque la familia es el origen de los resultados del
desarrollo de las sociedades. Sociedades prósperas son sociedades que basan su
desarrollo en la familia como pilar fundamental.
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